21 abril 2008

El 'escape libre'

Odio el ruido de las motos. El gusto irracional de muchos por que se oiga su tubo de escape. Animales, pijo.
Al motero ruidoso le importa menos que un comino si su tubarro molesta de verdad. El caso es vacilar. Tajo de flipaos... A mí siempre me ha sobresaltado un escape libre. En algunos carriles de la huerta y de los desarrollos residenciales los perros no se pueden ya concentrar, no duermen, han perdido memoria y sufren alteraciones cardiovasculares. A mí, que no tengo perro, cada pasada-estallido me provoca estrés. Pasajero, seguramente, pero sospecho que en el fondo es acumulativo. Cualquier iniciativa, la apruebo. Pero se haga lo que se haga, siempre tengo la sensación de que hace falta más ‘mano dura’. Eficacia policial. La respuesta rápida que como ciudadano espero cuando tengo un problema.
La respuesta policial la siguen esperando los pacientes ingresados en el Morales Meseguer y el Reina Sofía. De mi reciente experiencia concluyo que, más que estrés, en el hospital se ha forjado indignación. Yo tenía entendido que en el entorno de los centros hospitalarios había que reducir en lo posible el estruendo. Iluso. Además, en once noches y diez días no ha habido un solo control de contaminación acústica en el ‘campo de acción’ del Reina Sofía. Y da igual que las ventanas estén cerradas. El estrépito las agujerea. Y duele más que otros pinchazos.
Las vistas a la calle general Sanmartín, insufribles (Foto: Alcázar)

2 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Es un doble problema...el de la falta de civismo, educación y vergÜenza de esos cafres motorizados, y el de la incomprensible desidia de las autoridades, que se podrían forrar con las multas o decomisar las motos por varios años...el único catigo válido...

Odio los ruidos de los escapes libres y a los megapaletos que los provocan presumiendo con su sonrisa de bobos integrales...conscientes de que están jod.... a sus semejantes y creyéndose más machotes que Steve McQueen en 'La gran evasión'...la guerra contra la incuria y el garruleo es un combate a largo plazo, y costará generaciones poder erradicar cerebros tan prosimiescos...

Al final, como todo, sólo es falta de voluntad por parte de las autoridades...Un abrazo, don Luis

Echando de menos tu cuerpazo dijo...

Yo en Murcia vivo en una placica de esas peatonales que suele ser la gloria bendita en cuanto a su ausencia de ruidos pero... en la Torre de la Horadada es otro cantar! Especialmente a la hora de la siesta… esos pilareños con moto tuneá… no es estrés lo que me producen sino ganas de matarlos a todos!