29 abril 2008

Perros

No aludiré a las deposiciones callejeras de los perros (110 kilos retiran cada día los operarios de las motocacas). A estas boñigas ya apuntó Yayo Delgado en su bitácora. Suscribo su escrito de cabo a rabo. Me voy a referir a la inquietante presencia, a la perturbadora comparecencia en la calle de estos cuadrúpedos. Era yo un chiquillo y “el mejor amigo del hombre” me derribó en un descampado de Granada, me acosó días después cuando pretendía entrar al coche y me mordió a dentelladas en el gemelo una tarde de verano. Desde entonces, jamás he simpatizado con ningún Canis lupus familiaris.
Para sus dueños, nunca hacen nada. “No hace nada, no te preocupes”. Me da igual. Ya sea suelto o con correa, no quiero comprobar si el animalico “sólo quiere jugar”. No tengo por qué soportar el arrimo de estos mamíferos. En su casa, cada cual los tenga como quiera. Por mí como si los sientan a la mesa con servilleta y cubiertos. Pero en la calle, oiga, déjeme caminar sin sobresaltos, ate a su can y no se me cruce con la correa alargada quince metros.
Nunca tendré un perro si no es por causa de la necesidad. No me da la gana dedicarle mi tiempo. Mi casa jamás olerá a perro. Incluso he llegado a proferir como ultimátum: “El perro o yo”. Porque entiendo absurdo que una mascota acapare protagonismo, entorpezca actividades y me absorba cuota de atención. Egoísmo, sí, pero la vida la encuentro muy corta para asumir voluntariamente responsabilidades innecesarias y avasalladoras.
Ahora que, como hombre morigerado que soy, respeto a quien opine y haga lo contrario.
Un chucho suelto. Avenida de los pinos (Foto: Alcázar)

7 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Sucribo su post al cien por cien...don Luis, y más en eso de "nunca permitiré que mi casa huela a perro"...que si hace falta se dice con el rábano de Escarlata O'Hara en la mano pa darle enjundia al juramento....
Me gustan los perros, pero en sesiones cortas y siempre en fincas donde puedan explayarse a su gusto; canes salchicha, fox terriers y otras especies enanas no me dicen nada al lado de un dálmata, un gran danés o mi preferido de todos, el Malamute de Alaska...

achopijo dijo...

Acho, Alcázar, ayer, jugando al fútbol se metió un DOGO ARGENTINO al campo a correr detrás del balón. Pocas veces he pasado más miedo en mi vida. No paso na porque no quiso Dios... Suelto, en medio del campo, corriendo, sin bozal...

Llegó el dueño y nos dijo que no nos preocupáramos, que no hacía nada.

Luis Alcázar dijo...

Ja, ja, ja. Claro, si es que nunca hacen nada...

sushi de anguila dijo...

Pavor dan los dogos argentinos...perros de presa donde los haya, por mucho que diga el dueño (en Argentina los emplean para cazar sólo con suis dentelladas a pumas, jabalíes, zorros y pecaríes...y seguro que algún tupamaro de izquierdas en los años 70 , también...casi nada al aparato, Achopijo)...

PERRAZOS que te enganchan del glúteo o de partes más pudibundas y te desgracian bien...nada que ver con esas vaquillas a las que se le pueden hacer faenas de aliño en las capeas...Comprendo y comparto tu miedo...uffff

Anónimo dijo...

El que se acuesta con perros, amanece con pulgas

Javier Moñino dijo...

No he tenido perro en la vida y como usted no creo que lo llegue a tener, pero lo cierto es que a los pocos perros que he llegado a conocer por tener contacto con ellos, les he cogido de forma irremediable mucho cariño.

Valoro mucho en un perro a capacidad que tienen para reconocer a las personas que les dan cariño...

Por lo demás, estoy de acuerdo... un perro maleducado es producto de un dueño maleducado, ni más ni menos.

Saludos.

Quique Baeza dijo...

A mí me hacen gracia los perros pero coincido en que hay dueños que no deberían dejarlos sueltos. Hay gente que odia a los perros (como mi mujer) y no entiendo porqué tiene que soportar a un chucho en mitad de la calle.