05 mayo 2008

Descensus interruptus

Un enfado liviano de comienzo en la semana. Un enojo menudo. Un cabreíco.
Usted está en un edificio. Logra que el ascensor le obedezca y le ordena descender plantas. Según va bajando desea que el montacargas no se detenga en ningún piso antes de llegar al destino (la planta baja o el subsuelo). Es, creo, un antojo mecánico y latente del que sólo nos percatamos cuando se trunca.
A mí, si bajo desde el séptimo u octavo no me contraría que alguien me detenga en el cuarto o tercero y se sume a la carga. El mosqueo emerge cuando ya he rebajado la segunda altura, me confío en que ya seguiré directo al “cero o menos uno” y en el primero observo que se frena el elevador -en este caso ‘descendedor’-. Porque hay que ser gandul para preferir bajar en el ascensor un puñetero piso que hacerlo por las escaleras.
La flojedad del llamante, lo tengo computado, me supone perder unos veinte segundos. Pero el mosqueo es irritación cuando, suspendido en la primera planta, se abre la puerta del aparato y aparece algún niño. El zagal permanece en el descansillo. No entra.
-¡Mamááá, ya está el ascensor! ¡Con gente!
-(Desde el interior de la vivienda) ¡Déjalo que se vaya, que no encuentro las llaves!...
-Baje.
Que se le ocurra decir que aguante un momento. Que se le ocurra...
El primero me inflama (Foto: Alcázar)

3 comentarios:

Javier Moñino dijo...

Ja ja ja... qué rebotes más guapos te pillas Alcázar...

Mi consejo siempre será subir escaleras (es un gran ejercicio) si te pilla con ganas... pero es mejor el ascensor que bajarlas, ya que bajar escaleras no es del todo bueno para las rodillas...

Soy un ser raro... bajo por el ascensor y subo por las escaleras...

En fin. Un saludo.

PD. ¿Cómo marcha su recuperación)
PPD. Felicidades a los merengones.

Luis Alcázar dijo...

Saludos, don Javier. No había yo caído en el desgaste del cartílago articular y la alteración del hueso articular adyacente que podía provocar bajar dos o tres veces al día unos treinta peldaños. Todo sea por prevenir la artrosis del zagal y su madre...
La semana próxima, si la mejoría es como la que ha sido ésta, presiono al médico para que me dé el alta.

sushi de anguila dijo...

Enhorabuena por la rápida recuperación, Luis, y a ver si pronto te dan el alta...me alegro...

En cuanto a la anécdota en la que basas tu post, y sin criticar a mis vecinos del primero, que son un encanto, te diré que a mí, que vivo en un sexto, y próximamente en un octavo, me sucede bastante a menudo...y no me cabrea menos que a ti...sobre todo con aquellos vecinos (nunca ocurre con los ya citados) que después de pedir el elevador y dejarte allí parado esperando, se han bajado antes con el otro ascensor, que, como Aute, "pasaba por allí"