20 mayo 2008

Las colillas y un Seat 127

En esa argamasa que es la arena de la playa las encontramos como conglomerante permanente. Otra cochinada más que los chicos se llevan a la boca porque los grandes lo han hecho antes.
Jamás he visto ni conocido a un arrojador de colillas denunciado o multado. En Murcia, si uno tira la pava a la acera o calzada la sanción prevista va de 30 a 150 euros. En esta época en la que de todo se elaboran informes, seguro que hay estudios sobre el número de sobrantes de pitillos que debe de haber por metro cuadrado. A simple vista de viandante, hay que ver las colillas que hay, ya no en las aceras, sino en los bordillos, alcorques de árboles, parterres y, sobre todo, en las alcantarillas.
Hay imágenes fondeando en mi memoria desde hace lustros sin que yo sepa por qué. Quizás un psicólogo me lo pueda aclarar, pero si no acudo a ninguno, difícil será. Una es la de un Seat 127 aparcado en una pinada. Se abre la puerta del conductor y aparece un descamisado con el cenicero del coche en la mano. Lo vuelca y diluvian colillas y ceniza que allí se quedan. Entonces no había ecologistas al acecho, en realidad no sé si había algún custodio del Planeta.
Antes de zambullirnos en el agua nos hemos zambullido ya en una crisis económica supuestamente exógena (digo “supuestamente” porque España ya crece menos de la mitad que la media europea y mucho menos que Francia o Alemania). Si España se estanca mientras Europa acelera, habrá que evitar gastos evitables. Y fumar cuesta un dinero que al final de mes puede pagar la luz, el agua y hasta el teléfono. Y supongo que fumar menos será directamente proporcional al número de pavas derramadas...
La pareja, en una acera murciana (Foto: Alcázar)

7 comentarios:

Javier Moñino dijo...

Imagina que salieran a 30 euros (sanción mínima) por cada dos colillas que haya en las aceras murcianas. ¿Qué se podría hacer con esos miles y miles de euros?

Luis Alcázar dijo...

Así, a bote pronto, el dinero recaudado podría emplearse en 'asfixiar' menos a los probos ciudadanos. O en comprarle a los multados el libro ese de deje usted de fumar en no sé cuánto tiempo...

sushi de anguila dijo...

Don Luis, ante todo, enhorabuena por su retorno a las lides deportivas...que ayer le vi a usted en la mesa con el Rubio de Baraclado y me llevé una gran alegría...

Coincido plenamente con usted en sus planteamientos contra los perros en las playas y las colillas de los cigarrillos...en Singapur es delito hasta arrojar chicles al suelo, imaginaos los cigarrillos...

Luis Alcázar dijo...

Muchas gracias, don Mariano. Poco a poco voy recobrando el pulso de la vida que dejé aparcada hace un mes y medio. Estoy vivo, pero coleando aún poco.

sushi de anguila dijo...

Ya coleará usted como se merece y cuando se tercie la ocasión. Todo es cuestión de ir cogiendo velocidad de crucero...ahora llega su personal pretemporada para poder afrontar el verano cargado de fuerzas.

Aunque fuese en el último programa, no hubiera sido justo despedir esta Liga sin contar en el estudio con su presencia y doctas opiniones. Lo dicho, un abrazo.

Anónimo dijo...

Antes de atizar al fumador y pretender demonizarlo, deberíamos comprender su situación a la hora de desembarazarse del cigarrillo gastado... ¿qué hacer con él? Ya, ya... conozco muchas respuestas, que se lo metan por el culo, que lo guarden en una caja o en el bolsillo... señores, cuando a ustedes les sobra un papelito, tendrán pronta una papelera que les aliviará de su peso... ¿pero qué hace el fumador con su pitillo? Y seamos serios: el fumador es una realidad, no son cuatro gatos. ¿no tendrán derecho a unos ceniceros en la calle?

Luis Alcázar dijo...

Sin duda, la solución de los ceniceros no es descabellada. De hecho, a la entrada del tanatorio Arco Iris, si no recuerdo mal, hay algo así como un cenicero-basurero que puede instalarse perfectamente en cualquier acera.