30 mayo 2008

Nadie daba abasto

Ni comerciantes, ni clientes. Las plazas de abastos, los mercados, habían sufrido el insufrible azote de la delincuencia y la pedigüeñería. En los ocho refugios murcianos a prueba de supermercados, rateros y mendicantes estaban acabando con el último reducto del tradicionalismo.
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento ha contratado con urgencia un servicio de vigilancia en Verónicas, Saavedra Fajardo, El Carmen, San Andrés, Vistabella, Espinardo, Cabezo de Torres y La Alberca. Los vigilantes deben evitar “la comisión de delitos, faltas o infracciones”; si agarran a algún presunto mangante han de ponerlo a disposición de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad; también facilitarán la apertura del establecimiento, encendido de luces y control del estado normal de las dependencias; y controlarán las entradas del personal a partir de las 8 horas y las salidas; y cada día redactarán un parte de servicios en el que reflejarán las incidencias.
Yo frecuento mucho más los supermercados que los mercados. Todas las plazas de abastos están lejísimos de mi casa. Pero si los vigilantes contratados son eficaces, detectado el mal, aplicada la solución. Poco más pedimos los ciudadanos.
Verónicas, a las cuatro de la tarde (Foto: Alcázar)

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