20 junio 2008

¡Aparta, que vas pisando huevos!

Soy consciente de que cumplir a conciencia las normas que establece Tráfico puede llegar a desesperar a los incumplidores ansiosos que se sienten entorpecidos en su ímpetu. Pero he de reconocer que disfruto observando por el retrovisor su impaciencia y comezón. Me contenta ser el destinatario de ráfagas vehementes de luz cuando ocupo el carril izquierdo de la Ronda Oeste, circulando a 80 km/h. Me regocija oír cláxones irritables a mis espaldas cuando voy a 50 km/h. por las avenidas Juan de Borbón y Juan Carlos I. O qué decir de los 100 km/h que no supero en la mal llamada autovía del Mar Menor, la C-3319, mientras hasta el del tractor me pide paso. Música para mis oídos...
Sólo hay un caso en el que pruebo de mi propio veneno: los aprendices de conductor, que en realidad no aprenden a conducir, sino a cómo obtener la licencia. Los que ponen las manos en el volante de esos automóviles de autoescuela. Yo tardé veintitantas clases prácticas en exigirle al monitor que quería examinarme ya. Si por él hubiera sido, hoy sumaría mi clase número 3.000. Los diviso a kilómetros y trato de sortearlos. Si no puedo y me taponan cualquier salida, el ansioso entorpecido soy yo. Y me digo: “Voy a morir matando”. Y suelto destellos de largas. Y pito como si el Murcia ganara la Liga, con el claxon amujerado, adamado de mi coche, cierto es. Y pito. Y pito. Y me recreo imaginándome el agobio del novato, con su copiloto apremiándole a agilizar la marcha. Y si se le cala el motor... ¡Ay si se le cala el motor! ¡El éxtasis!...
Juan Carlos I, sentido Plaza Circular (Foto: Alcázar)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, bueno... lo tuyo es tremendo! Aún no me había decidido a escribirte en tu blog;pero con este artículo lo has conseguido. Quizá porque yo soy de las que te pitaría y te daría las largas mientras me iría acordando de todos los miembros de tu familia.En cambio, si el de delante es un novato intento contar hasta 10 y recordar la época en que yo estaba en ese lugar.Parece mentira que detrás de esa cara de bueno se esconda una personalidad tan perversa capaz de atacar de ese modo a los más débiles. De verdad, me asombras. Ahora que este artículo se convertirá en protagonista de una de nuestras conversaciones, no lo dudes. Y no hay prisa, no se me olvida.Ja,ja! Nos vemos. *Mariajo*

sushi de anguila dijo...

Al final, don Luis, no falla...las 'girls' siempre se sienten irremisiblemente atraídas por los perversillos, nunca por los pardillos...está usted hecho todo un Anakin, amigo Skywalker....digooo...Alcázar...Un abrazaco

Luis Alcázar dijo...

Ja, ja, ja. Y eso que en ningún momento he aludido a la eterna disquisición sobre si las mujeres son peores al volante que los hombres. Si lo hago, Mariajo me liquida... Porque las mujeres no son peores al volante que los hombres, ¿verdad?
Besos y abrazos

Conch dijo...

Y Conch tambien te liquida.

mmmmmmm los perversillos...

Anónimo dijo...

Como buen periodista seguro que conoces los datos que corroboran, desde hace años, quién es mejor al volante. A buen entendedor...
*Mariajo*

Conch dijo...

Muchas felicidades, Luis.
Un besico.

Luis Alcázar dijo...

Je, je. Gracias.