18 junio 2008

Beato Joseíco

Ya tiene un monumento, que por suerte nada de relación guarda con el del posteo de ayer. Y, si alguien da el siguiente paso, yo le acompañaré.
-¿El siguiente paso?
-Sí. Promover su beatificación es el siguiente paso.
No sé si algún beato o santo arde en realidad en aquel infierno eterno que describió San Antonio María Claret. Pero lo seguro es que el padre Joseíco, no.
Se llamaba José Martínez Aparicio. Fui monaguillo suyo durante un año o así. En una época en la que yo sólo pensaba en jugar al fútbol, a beso, atrevimiento o verdad y en leer cómics. Mas recuerdo que cada vez que terminaba de ayudar en la misa salía de la iglesia –su iglesia- con la sensación de que ese cura era algo más que un cura. Había más que carne y hueso.
Si pinchas aquí leerás una entrevista ilustrativa de su personalidad. El busto luce delante de su parroquia, la de San Francisco Javier-San Antón, aquella en la que a tantos bebés bautizó, elevándolos y mostrándolos a la bancada, temblorosas sus manos a causa del párkinson, temblorosos los padres por si se le escurría la criatura.
Cuatro años hace que murió. Si alguien da el paso, yo lo sigo.
La obra, de Diego Mirete (Foto: Alcázar)

2 comentarios:

Javier Moñino dijo...

Tengo el honor de haber sido bautizado por el Padre Joséico... de hecho, mi nombre 'Francisco Javier' se debe al santo que presidía su parroquia.

Me uno a su propuesta, don Luis...

Quique Baeza dijo...

Me bautizó a mí también. Sin duda un hombre de Dios sumamente especial. Jamás le olvidaré.