09 junio 2008

Cerrado por derribo

Cuando hace seis o siete años leí el Diario íntimo del filósofo suizo Amiel no aprecié lo que ahora aquello de que “el tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos”. El posteo sobre El perro azul que mi querido Javier Dañino publica en su bitácora me inspira éste.
Del pabellón Santiago y Zaraiche, antigua Sección Femenina, no tengo ni un recuerdo. Habrá miles de personas que sí. Estos días es demolido. De alguna manera, con la demolición se derruyen recuerdos. O se les da el último pase a la espera y con la expectativa de que la nueva instalación forje nuevas vivencias y espacio entre nuestros recuerdos.
De otro pabellón que vergonzosamente lleva 34 meses cerrado sí almaceno recuerdos. Es en el que me retiré de la práctica de deportes que conllevan el contacto físico. Éstos ya han quedado exclusivamente para la intimidad... Hablo del pabellón José María Cagigal, situado a unos doscientos metros del ya derribado. De repente (?) aparecieron unas grietas. Toda actividad quedó suprimida. Y la mía de juntarme alguna noche con mis amigos para jugar al fútbol sala, también. Poco le queda ya al Cagigal para ser igualmente demolido.
Cantaba Alberto Cortez lo de: “Cuando un amigo se va / queda un espacio vacío / que no lo puede llenar / la llegada de otro amigo”. Y yo canto que si el edificio que llega después del derribo es mejor que el que se va, quizás no sea tan difícil llenar el espacio vacío.
Lo que queda del pabellón Santiago y Zaraiche (Foto: Alcázar)
Interior del pabellón Gagigal (Foto: Alcázar)

1 comentario:

sushi de anguila dijo...

¡Qué pena me da el Cagigal! Ese era el único pabellón de deportes que había en Murcia cuando yo todavía era un chavalín, y como caía pegadito al Club de Tenis, donde pasé una buena parte de mi infancia y primera adolescencia, solíamos ir allí con frecuencia...Una pena incurable verlo en un estado tan lamentable...no lo merece por los grandes servicios que esos muros y esas pistas han albergado para el deporte murciano.Que le practiquen la eutanasia arquitectónica y le permitan desaparecer con dignidad...