24 junio 2008

Los maniquíes de Zara

Que alguien confiese que le estimula un maniquí sin cabeza, de esos que lucen biquinis o tangas, denota cómo están algunas cabezas... Pero que revele que le “ponen” los maniquíes de Zara, a mi parecer no es tan retorcido.
Reconozco que en el Cortinglés o en Máximo Duti, fugazmente he confundido a maniquíes con dependientes. Su compartido estatismo y rasgos y vestimenta similares me han llevado a hablarle a algún maniquí, como el cegato del anuncio de Visionlab que a un trozo de papel flotante en una charca le decía: “¡Patitos, patitos!”...
Pero los maniquíes de Zara son únicos. Son auténticos pibones. Y creo yo que no hace falta siquiera haberse tomado un carajillo para pensar que la moda de las maniquíes de carne y hueso ha llegado al escaparate de la cadena del grupo Inditex con sede en Arteixo. Su realismo es tal, que no consideraría patológico que alguien se encaprichara de una figura de éstas. Lo zanjaría en una simple desviación inofensiva...
Y, como hay gente p’a tó, sabed que la atracción sexual por estatuas o maniquíes desnudos tiene nombre. O nombres: agalmatofilia, galateísmo, monumentofilia pigmalionismo. Las cabezas...
Ejemplar de maniquí en la avenida de la Constitución (Foto: Alcázar)

2 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Como vivo justo encima de la 'nenita' en cuestión, mañana me bajo a guiñarle el ojo....y si quiere, de su parte, le mando un beso...

A mí me parece de lo más normal encandilarnos con estas bellezas inanimadas, que nunca nos darán la murga, a las que podremos admirar venciendo nuestra timidez, hablarles sin miedo a recibir un estufido de vuelta...y con la suerte de poder cambierle la indumentaria e incluso el pelo cuando nos cansemos....

No lo veo tran descabellado...todos hemos sentido auténtica emoción fotografías o ante esculturas como 'La Piedad' de Miguel Ángel o la Venus de Milo, e incluso habrá a quién le pongan las orondas señoras que inmortaliza Botero en sus estatuas....así que ¿por qué no estas chicas?

Genial lo de las distintas denominaciones de la supuesta 'desviación' (terminología más propia de los nazis) obsesiva, muchas de ellas asociadas a un personaje literario o un mito clásico (Galatea, Pigmalión...)

Mire usted qué cosas se aprenden gracias a la internée:

"Un caso célebre de 'pigmalionismo' sucedió en Londres en 1877, cuando un jardinero se enamoró de una réplica de la Venus de Milo y fue descubierto en coito con ella. Igualmente, la bella escultura de Leucade, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a la que dió forma Moisés de Huertas en 1910, ha turbado a muchos hombres a lo largo de un siglo. Y la atracción que el protagonista de 'Tamaño natural' (1973), de Luis G. Berlanga, siente por una muñeca inflable, es otro ejemplo de esta parafilia". (Bueno, esto es de mi cosecha, pero es que cualquiera se enamoraría del pedazo muñeca que le hicieron a Berlanga pa la peli...).

El caso más famoso, cinematográfcamente hablando, lo constituye la película 'Maniquí' (1987), con unos jóvenes Kim Catrall (la rijosa Samantha Jones de 'Sexo en Nueva York) y Andy McCarthy, cuyo temazo 'Nothing's gonna stop us now' cantado por Satrship perdió el Oscar a la mejor canción en 1988 frente a 'Dirty Dancing' para solaz de millones de jovencitas enamoradas del Patrick Swayze de turno y cabreo del que esto escribe. Por cierto, la peli, megañoña, se ha quedado viejísima...y pensar que arrasó en los ochenta...

http://es.youtube.com/watch?v=5PP1HEFlkdY&feature=related

Por no hablar de una peli anterior muy famosa, en blanco y negro con Ava Gardner y Robert Walker, y un argumento clavadito...'Venus era mujer', de 1948....

GRAN POST, LUIS!!!

Luis Alcázar dijo...

Y gran enriquecimiento del posteo, don Mariano. Ya se me había olvidado la película 'Maniquí' (la anestesia, será...), pero no el videoclip. Y lo del jardinero londinense es sublime.
Si los maniquíes siguen mejorando en su humanización, del robo de los carteles de Maribel Verdú en lencería pasaremos al robo de los maniquíes de Zara... Yo no me pierdo el primer juicio.