16 junio 2008

Luis Alcázar, duque y marqués

Ayer me exteriorizaba una encantadora veinteañera sus meditaciones sobre la infelicidad e insatisfacciones en esta sociedad del supuesto bienestar y la aparente felicidad y satisfacciones de anteriores generaciones con apenas nada. Refrescando la conversación he recordado a alguien que sólo conozco en pintura: el duque de Cervetto y marqués de Villa Siciliana, o algo así: mi bisabuelo paterno. Con apenas nada dejó a sus descendientes. Una pulmonía se lo llevó por delante cuando tenía 40 tacos. Aunque en esa cuarentena le dio tiempo a anticipar la sociedad del bienestar, al menos para sí mismo. Me han contado que, como señorito de los primeros años del siglo XX, manifestó “abandono invencible al placer de los sentidos o a una grata pereza”, que es lo que la RAE entiende por molicie. Vivió de las fincas y las vendió cuando quiso vivir mejor. Ni mi abuelo ni mi padre han perdido el tiempo y el dinero en rehabilitar esos títulos nobiliarios. En mi caso es lo último que figura en mis planes. Más que nada porque ahora, “Duque” sólo hay uno: el de Antena 3. Y marqueses ya conozco a muchos que, sin serlo, viven como tales.
Conmigo, salvo metamorfosis o reajuste de planteamientos, acabará la línea recta consanguínea de descendientes llamados Luis Alcázar. Siglos abonando el árbol genealógico para llegar yo y talarlo. Desde luego, cuán poca sensibilidad familiar... A saber qué pensaría mi bisabuelo. Yo sólo sé lo que yo pienso. Y lo que pienso con media sonrisa cuando tengo delante el cuadro es: “¡Qué cabrón!”...
Luis Alcázar Alarcón (Foto: Alcázar)

7 comentarios:

Conch dijo...

Me intriga… dinos por qué contigo terminan los Luis Alcázar, anda. Porque no piensas tener descendencia o porque te vas a poner copyright para ser the one and only?
Luis Alcázar es una buena marca.

Javier Moñino dijo...

Alcázar... y si su semilla ha sido ya depositada por ahí y usted no lo sabe todavía?

Déjese bigote, por favor...

Luis Alcázar dijo...

Ja, ja, ja. Primero, porque no lo llamaría Luis. Un padre y un hijo creo que no deben llamarse igual. Y segundo, porque sigo sin recibir la llamada de la paternidad. Y no veo el día en que me atraiga.

Luis Alcázar dijo...

¿Semilla? Pero don Javier, ¡si yo soy virgen!

sushi de anguila dijo...

Conozco muy bien el caso de alguien que está en tu misma situación, y que no piensa invertir ni un duro ni un segundo de su tiempo en recuperar los títulos nobiliarios que por linaje le corresponden, y que le importan tres porras y dos berenjenas...PERO A MÍ NO ME PARECE MAL QUE LOS PADRES Y LOS HIJOS SE LLAMEN IGUAL...Y más ahora, que hay tanta Denia 'Apollinar' (bonito verbo) por ahí suelta y te puedes buscar un lío si no dejas las cosas claras...Apruebo la moción del bigote (Gran Moñino, ahí) y en cuanto a lo de su virginidad, perdóneme por dudar de su palabra, pero me recuerda usted a esas viejas que vivían de 'repararle la honra' a las mozas más ardientes del bancal para que luego pudieran hacerle la pirula a sus pudientes (e ingenuos) maridines la noche de bodas...

Y en cuanto a lo de ir por ahí 'sembrando' herencia genética...creo que esta es una buena sugerencia...

http://es.youtube.com/watch?v=Q_DfPNU-oM4

Abrazos a los caballeros y ósculo a la dama.....

Luis Alcázar dijo...

Ja, ja, ja.

Anónimo dijo...

Mi querido pariente. Mi bisabuelo y el tuyo eran hermanos; tu abuelo (nuestro recordado "tío Luisón") y el mío eran, como es natural, primos hermanos. De modo que escribo con la pequeña autoridad moral que me confiere nuestro lejano parentesco... El ducado y el marquesado ya son referencias literarias familiares y corren otros tiempos. Tu bisabuelo dejó a sus descendientes apenas nada... sin embargo, le recuerdas. Tú no quieres dejar ni el nombre. ¿No te parece ingrato? Cuando quieras te cuento cosas, que no era tan mala gente... Un abrazo.

Enrique Fuster del Alcázar.
http://fusterdelalcazar.blogspot.com