25 julio 2008

La deslocalización de las ardillas de Campoamor

Son los únicos roedores que me caen simpáticos. Influye en mi querencia aquella serie de dibujos animados, Alvin y las ardillas, que luego tuvo un trasunto cinematográfico que no he visto ni veré porque el protagonista es el actor de Me llamo Earl, un tipo de los pocos a los que, sin saber realmente por qué, no soporto.

Pero quería hablar yo de las ardillas. En la Dehesa de Campoamor, habida cuenta de que el Ayuntamiento (del PP) ha permitido que la motosierra tale la mayoría de las autóctonas pinadas, estos ágiles mamíferos se han vuelto locos. Huyendo de la devastación de su hábitat, intentando salvar instintivamente el pellejo y buscándose la vida en algún pino superviviente.

De las pinadas se han trasladado a los aislados ejemplares de pino o palmera que sobreviven en las praderas del casco urbano, regados por arpersores. Y en esa búsqueda desesperada, en esa descolocación (o deslocalización, como ahora se llama en la jerga empresarial al traslado del centro de trabajo de multinacionales desde países desarrollados a países con menores costes), las ardillas caen como chinches. Aplastadas por neumáticos de lujo.

En 2006, el Gobierno de la Comunidad Valenciana (del PP) anunció que la Sierra Escalonada sería declarada Parque Natural. No tengo ni idea de cómo marcha el procedimiento. Ni me he interesado por ello. Las pinadas ya no van a volver adonde les correspondía. Y las ardillas, tampoco.

Ejemplar de ardilla deslocalizada (Foto: Alcázar)

6 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Como eres un habitual de mi blog, sabes que me pirran las ardillas, hasta el extremo de permitirles que me muerdan la orejilla de forma simpática si les apetece. Una de las cosas que más me gustaba del verano que pasé en Viena era ver corrretear las ardillas por los parques, ante el gozo y la curiosidad general. Aquí los más bestias las matarían a pedaradas (esas mismas que tiran en las carreteras desde los viaductos). Del mismo modo, detesto todo tipo de talas en pinadas, bosques o dehesas....ya he dicho aquí en más de una ocasión, y no llevado precisamente por la nostalgia, que lo de Campoamor (y La Manga también)esta última década es para echarse a llorar. Qué manera de joder el paraíso!!! Ni Atila....

P.D: Mi querencia por las ardillas viene desde pequeño por un premiadísimo documental sobre los simpáticos roedores en imagen real de esos que produjo Walt Disney en los años cincuenta en apabullante technicolor...

Quique Baeza dijo...

Yo me parto con estos animales. En Londres me lo pasaba bomba dándoles patatas 'Pringles'. Lo peor es que a veces se tiraban a por ti.

Quiero foto de tu cabeza rapada.

supersalvajuan dijo...

Se cargan las gomas del riego por goteo. Animalicos.

Luis Alcázar dijo...

Quique, te enviaré la pertinente foto de mi cocorota. Menos mal que dentro de dos semanas, que es cuando reaparezco en la pantalla, ya no pareceré uno de esos que tanto sufrieron en los campos de exterminio.
Desconocía, supersalvajuan, la afición de las ardillas por las gomas, supongo que para beber agua. Animalicos...

Conch dijo...

Vaya una fotico, amigo. (Hablando de foto, la del perfil ya no se corresponde...)

Animalicos... estos si, no?

Un saludo a Sushi.

sushi de anguila dijo...

Otro pa tí, guapetona, que se te echa mucho de menos...y que si el señor Alcazar va luciendo rapado por esas playas pobladas de murcianos madrileños, ni te cuento el corte capilar que me he metido yo...y que ya me gustaría que me vieras, pa conocer tu opinión...hoy me han dicho que parezco Iván Lendl...glups!!!jajajaja...