21 julio 2008

Las sombrillas asesinas


Las prohibiría. Así de categórico. Y un riesgo playero menos.

Diversos avatares sombríos te han impedido encontrar un día en el que tumbarte en la arena y relajarte. Al fin lo obtienes, extiendes la toalla, te desplomas sobre ella, te revuelcas hasta amoldar la arena a tu cuerpo y cierras los ojos. Y de súbito, una puta sombrilla asesina te jode la vida.

A mí me ha estado a punto de ocurrir. Por esa buena suerte que pronto olvidamos, tres segundos antes me había incorporado y el mástil de la sombrilla se clavó en la toalla, a la altura de donde antes yacía mi pecho. Una ráfaga de viento.

La cosa no es para reírse. En ocasiones, el lisiado ha cargado con su “agresor” durante horas. Y ha habido infortunados que han muerto.

En la costa de Buenos Aires, donde se registran vientos casi permanentemente, hay playas en las que las han prohibido. A lo máximo que hemos llegado en España (en Cullera, Valencia) es a que un camión retire las sombrillas en las que no haya nadie al resguardo. Pero no porque supongan un peligro, sino para evitar que la gente acuda temprano a conseguir un hueco en la arena... Es que somos paletos, coño.

Te lastima o liquida una sombrilla y ya me veo al juez de turno reflexionando sobre hasta qué punto hubo negligencia del dueño al hundirla en la arena, si habría sido evitable el vuelo, si el golpe de viento fue imprevisible... Ponderando, vamos. Y mientras pondera, a la pellejuda cincuentona que venció la punta del hierro en la arena no más de diez centímetros, no le ocurre nada. Y tú, con el bastonazo y el susto. Como poco.

Aspirante a sombrilla asesina. Dehesa de Campoamor. Playa pequeña (Foto: Alcázar)

1 comentario:

sushi de anguila dijo...

No me gusts nada las sombrillas, aunque reconozco su utilidad para aquellos que van con niños pequeños a la playa... en mi pandilla hubo una época dorada, feliz y gozosa, en cuyos veraneos siempre asociábamos el uso de la sombrilla a estar requeteacabao....varios de los que tanto hablaban, la usan ahora con profusión....cosas veredes, amigo Sancho.....