03 julio 2008

¿Quién sabe dónde?

Las mascotas y yo, para evitar llevarnos como el perro y el gato, hemos optado por ni siquiera llevarnos. De mascotas sólo entiendo que no quiero entender. Ahora bien, yo tenía entendido que cuando un perro o un gato se le escapaba al dueño, éste decidía sembrar el barrio de ñoños Se busca. Y si a la semana el perro o gato no había aparecido, el dueño ofrecía recompensar al hallador. Y si transcurría un mes sin noticias, ya se podía olvidar del mamífero.
Todo esto era lo que yo tenía entendido, digo. Hasta que ayer, al entrar al complejo Princesa, frente al Cortinglés, hice un hallazgo extraordinario: los 38 ºC o que Iberdrola nos dejara tres o cuatro veces sin electricidad no me trastornaron tanto como para conocer el primer caso de gato que ha perdido a su dueño... Un siamés de pose egipcia necesita desesperadamente encontrarlo. Los ñoños Se busca no los coloca el propietario. Es el gato quien busca al hombre. Pero barrunto que el hombre está tan ufano sin el altivo felino que le importa menos que un comino que le jure que es descendiente del gato de Tutankamón. Porque me aseguran que el folio lleva más de una semana en la columna. Lo raro es que aún el gato no haya ofrecido recompensar al que encuentre a su dueño...
¡Hay que ver, qué desesperación! (Foto: Alcázar)

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