18 agosto 2008

Consejo: aléjese de un cine de verano

Vivir en el contorno de un cine de verano puede amargarte el verano aunque te guste el cine. No es mi caso -vivir próximo a un cine de verano-, pero sí el de quien me ha sugerido este posteo. Sobre todo si lo que hay en ese alrededor es un edificio.
Las películas más molestas son las que arrancan risas a los espectadores. Las carcajadas no hacen gracia. Las de terror, por su parte, son una pesadilla.
Hasta que aparece el The end en la sesión doble, quienes pretenden dormir o vivir sin banda sonora de fondo no pueden hacerlo. Las voces de los actores de doblaje se cuelan en la habitación con ese eco propio de los altavoces cutres y las copias malas de los filmes. O te colocas tapones en los oídos o, como el niño de El sexto sentido, en ocasiones oirás voces. Ocurre que esas ocasiones tendrán de media nocturna cuatro horas de parloteo e hilo musical.
Me aseguran que la de Sexo en Nueva York, escuchada desde un quinto piso, te deja más tocado y desequilibrado que cualquiera de las protagonistas.
Probablemente una película española provocara directamente el salto de cabeza al vacío de los residentes en el edificio, pero como el cine patrio no lo ve ni el acomodador, en estas salas bajo las estrellas no se suelen proyectar cintas nacionales. Algo es algo...
Cine de la Dehesa de Campoamor. Al fondo, el sufrido edificio (Foto: Alcázar)

2 comentarios:

Conch dijo...

Qué ponen hoy en el Navia? :o)

No vas nunca al cine de verano? Y tu amigo? Supongo que no, pobre, ya tendrá bastante...

De acuerdo en lo de las pelis españolas... qué desastre. Aunque "Fuera de carta" es buenísima. La excepción que confirma la regla quizás.

sushi de anguila dijo...

Lo raro es que con la especulación salvaje que ha arrasado la otrora dehesa de Campoamor, no hayan derribado el mítico Navia para hacer un trillón de asfixiantes dúplex....Pa que luego digan que el cine está en crisis....Abrazo pa usted y besico pa la dama