19 agosto 2008

La motosierra de mis sueños




¿Es contraproducente ver películas de miedo, de terror angustioso? Lo digo porque uno puede estar echándose una siesta reparadora no más allá de las cinco incluso, e irrumpir en el sueño Leatherface, el asesino de La matanza de Texas. Irrumpir, en este caso, por culpa del ruido que hace una motosierra en el mundo de los despiertos.
Ocurre en este terreno difuso entre el dormir y el despertar, en esa fase en la que se entremezclan y distorsionan sueños y realidades, en ese estadio en el que estímulos acústicos o táctiles me despiertan.
Lo que altera el sueño se me incorpora a través del oído, sólo Dios sabe cómo lo procesa el cerebro y lo que era un plácido descanso se convierte en una pesadilla.
Remedio preventivo, una vez más, los tapones de gomaespuma. Porque de estar en un prado verde, verde, tumbado junto a Pilar Rubio, escuchando el Run to the hills pasas, efectivamente, a correr hacia las colinas inexistentes, toda vez que a Pilar ya no la rearma ni Víctor Frankenstein...
Y todo, por haber visto La matanza de Texas. Que si no la hubiera visto, a saber cómo era alterada mi bucólica cita onírica.
Desde luego, uno ya no puede estar tranquilo con Pilar Rubio ni en sueños...
Jardinero con motosierra. Paseo marítimo de La Regia (Vídeo: Alcázar).

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