09 septiembre 2008

Bautizar una calle

Cada vez que me topo con una calle cuyo nombre es simplón y corriente, me digo: “Qué pena”... Creo que bautizar una calle es un ejercicio de responsabilidad razonada. Si al grupo humano encargado de encontrarle nombres a las calles no se le ocurre nada relacionado con la historia del municipio, cuanto menos podría ser original. Por ejemplo, en Leganés (Madrid), dos de mis grupos metaleros de siempre tienen su calle: AC/DC y Scorpions. Si además consigues que la banda venga a descubrir la placa, premio para el concejal. Publicidad regalada que, si eres competente, puede servir como coartada para difundir las excelencias de la ciudad.
Hace poco, frente al centro de salud Orihuela-Costa, a las afueras de Campoamor, me tropecé con una muestra de nula originalidad: calle Mar. Iba yo corriendo, haciendo deporte, vamos, y me imaginé el cuadro: cuatro concejales convocando a su magín, cigarrillo en mano, ventanas abiertas ahora que nadie nos ve, que para eso somos concejales, venga, vamos a terminar pronto que quiero echar unos hoyos en el golf de Campoamor, ponle lo primero que se te ocurra, y listo.
Aunque quizás, en realidad, subrepticiamente acordaron que se llamara Mar porque la madre, mujer, hija o amante de algún concejal se llama así...
El mar no vino a venir a descubrir la placa... (Foto: Alcázar)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay calles peores, y lo sabes. Calles con nombre de gente bien relacionada y poco mas. y lo peor es vivir en una de ellas, vaya tela. Para ver el arco iris,,,, con mañica

Luis Alcázar dijo...

Ja, ja, ja. Completamente de acuerdo. Gracias por tu aportación y bienvenido.