26 septiembre 2008

El mar de septiembre



El romántico estadounidense James Russell Lowell opinaba que no hay nada tan desesperantemente monótono como el mar, de ahí que no le sorprendiera en absoluto la crueldad de los piratas. A mí, lo mismo me da un mar calmo que un mar agitado. Para el escapismo mental, mirar al mar sigue siendo mi recurso favorito. Y el de septiembre, aunque la tarde sea desapacible, es igualmente sedativo.
Playa del Barranco Rubio, Dehesa de Campoamor (vídeo: Alcázar)

4 comentarios:

Conch dijo...

Qué chulo. En cuanto deje de llover me paso por la playa, que ahora viene el veranico de San Miguel...

Anónimo dijo...

Hola Luis,
Estoy contigo, es sedativo total.Un día de esos de tensión fuerte en el trabajo, de esos que te da ansiedad y que parece que te oprime los pulmones y todo, fuí directa a la playa.Escogí una calita donde no suele haber mucha gente conocida.Me tumbé en la toalla cerca de la orilla y cerré los ojos.
Cuando llegué a casa estaba curada.
No sabemos lo que tenemos, y tan cerca¡¡

Javier Moñino dijo...

Saludos don Luis!

Le ocurre a usted con el mar lo que a mí con los nubes (recuerde que servidor es un 'nefelibata' puro y duro).

Gran imagen del mar.

Saludos.

sushi de anguila dijo...

Sin ese olor tan característico que nos lleva el viento o la brisa a la naso, el mar no termina de ser el mar, a pesar de la belleza intrínseca que genra el ir y venir de las olas, y de la paz que genera su contemplación...

Un abrazo, Don Luis...y otro bien fuerte para Javi