18 septiembre 2008

Los adoquines

¿Qué provecho se deriva de adoquinar una calzada abierta al tráfico de vehículos? ¿Es sólo una ganancia estética? Si únicamente la siembra de adoquines se debiera a un beneficio para la vista, ¿no sería sensato retirar el empedrado y alisar el firme? Pues debe de ser que no...
Calle San Andrés. Plaza de San Agustín. Desde la esquina del museo Salzillo hasta el edificio de la ONCE, la remodelación del primero conllevó la sustitución del asfalto por la piedra. Un vecino de las fachadas que miran al museo me asegura que el ruido de los neumáticos al contacto con la zona adoquinada es un incordio. El fastidio llega sobre todo por la noche. Me confiesa que incluso con las ventanas cerradas, la goma reverbera en las fisuras y cada coche es un martirio.
Probablemente yo zanjaría el tormento colocándome mis tapones de gomaespuma, pero ningún murciano (incluyo a todo el que vive en Murcia) tiene por qué rendirse tan fácilmente. Efectivamente, me planto una noche en la plaza de San Agustín y compruebo que cada automóvil es una especie de taladradora de goma. Permanezco cuatro minutos y abandono, porque el vecino ha sido hasta generoso en su descripción.
Pero, claro, se conoce que prevalece lo bello sobre lo apacible.
Hermoso, incluso pulcro, pero un 'porculico'... (Foto: Alcázar)

2 comentarios:

Conch dijo...

Yo siempre pensé que lo pusieron al mismo nivel y con adoquines monos (y ruidosos, no te lo niego) por las procesiones de MI COFRADÍA e incluso por las bodas celebradas en San Andrés o en Jesús, ya que no tienen donde hacerse la foto... no sé.

Ed. Expunctor dijo...

Vaya putada...