23 septiembre 2008

"Si te cae en la cabeza te quedas calvo"...

De la lagartija a la salamanquesa. En un alarde de concatenación de posteos....
La he distinguido en la pared del garaje y he recordado aquella leyenda urbana (en realidad playera, porque fue en Lo Pagán donde la escuché siempre) de la calvicie que a uno le sobreviene si le cae una en la cocorota. De ahí que en algunas zonas de la región de Murcia, a estos reptiles se les llame “pelás”.
En Los Pinos, en el porche de lo que hace más de veinticinco años fue el chalé de mi abuelo paterno, a las luces que iluminaban las columnas acudían salamanquesas que entonces me parecían enormes. Mi abuelo, con una mata de pelo envidiable, y sus dos yernos, con pelusilla y más entradas que Nicolas Cage, justificaban su abundancia –uno- y su carencia –otros- en las salamanquesas: a mi abuelo jamás le había caído una en la cabeza y mis tíos aseguraban que no sólo les habían caído varias, sino que además les había regado algún escupitajo de salamanquesa al pasar cerca de ellas...
Qué historias.
También se dice que si caen en un guiso, lo envenenan... (Foto: Alcázar)

2 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Aplique a la salamanquesa mis mismas reflexiones que a las lagartijas...la verdad es que es curioso, a mi hermano le dan un pavor terrible los reptiles, y para mi constituyen toda una pasión...

Me encantan, me encantan las salamanquesas. Saludos, Don Luis...

Bryan dijo...

Yo en verano, respiro tranquilo cada vez que veo una en mi habitación. Se que esa noche estoy a salvo de los mosquitos. Se los comen rabiculaos. Observar como se los comen alguna noche de verano. Uno de detrás de otro. La cadena ecológica a pleno rendimiento.