02 octubre 2008

El verdadero carril-bici

En la entrada que inauguró este blog el 1 de abril expresé mi antipatía hacia quienes circulan en bici por las aceras. He de confesar que la mantengo intacta. Lo que me faltaba por examinar in situ es una ciudad paradigmática en el uso de la bicicleta y en la implantación del bicicarril, bicisenda o acera-bici.
Basta una caminata de media hora por Múnich para comprobar eso que podríamos llamar "cultura de la bicicleta". El respeto por el carril por el que pedalean las gentes es absoluto. Y si un peatón no quiere ser atropellado por un ciclista, más vale que no se distraiga, no pise el pasillo de las dos ruedas (yo estuve cerca). Muchos van a toda la leche, pero siempre por su carril. Si no, se bajan y caminan por la acera con la bici al lado. Quienes van en bici tienen sus propias señales de tráfico. Los hay de cualquier edad. Además, no padecen las cuestas porque no las hay. Encontramos aceras en las que la mitad de las losas son para los peatones y el resto para los ciclistas. Eso, si éstos últimos no disfrutan incluso de más espacio que los caminantes. Y, otro detalle llamativo: en las calles hay multitud de bicicletas aparcadas. ¡Muchas sin candado! Igualito que aquí...
Si un peatón es atropellado, es el peatón quien debe indemnizar al ciclista (foto: Alcázar)

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