14 octubre 2008

Los juegos de mesa

Nunca me han entusiasmado los juegos de cartas. Nunca me entusiasmarán. Ni los dados. Aquello de quedar con los colegas a tomar café y echar un mentiroso o similar me ha aburrido tanto desde mozo que no me recuerdo en una cafetería barajando ni agitando el cubilete. Aunque seguro que lo he hecho...
No es que se me den mal los juegos de mesa; es que ni siquiera se me dan. No me he dado la oportunidad de descubrir al tahúr que quizás lleve dentro porque únicamente al dominó creo haberle dedicado más de cinco partidas. Y en los juegos de naipes, dejando al margen el strip póquer, no recuerdo haber superado las tres partidas en la brisca y el cinquillo. Del mus ni me he molestado en aprender las reglas.
Hay por ahí una leyenda según la cual fueron las mujeres de los harenes chinos quienes hace más de mil años inventaron los naipes para distraer su aburrimiento. A mí son precisamente los juegos los que me aburren. Por eso, cada vez que observo a cuatro personas sentadas a la mesa echándose partidas reflexiono sobre las razones por las que el modo de diversión más extendido en el mundo no me divierte a mí. La reflexión debo reconocer que es veloz, fulminante: me aburre reflexionar sobre algo que me aburre...
Guiris echan una partida en el irlandés del aeropuerto de Alicante (foto: Alcázar)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos, que el del Mimaybe no te ha sacado ni un duro...

Luis Alcázar dijo...

Creo que no piso el Mimaybe desde hace 16 años. Y si lo he pisado ha sido por equivocación y para localizar a alguien que allí estuviera...

sushi de anguila dijo...

Yo, desde 1992...y aquí sigo, vivito y coleando... Casualmente ¿o no? suman también 16 años...