03 noviembre 2008

¿Halloween? Yo soy de Helloween

Cualquier día de estos, un niño le pregunta a su madre que por qué no se celebra en casa el día de Acción de Gracias...
Somos tan paletos que hemos importado la noche de brujas estadounidense (tomada por los yanquis, a su vez, de la cultura céltica; ni siquiera es invención suya). Definitivamente no son cuatro los que se disfrazan. En esta fiesta cooperan todos, empezando por los maestros de escuela. Jamás he visto a tanta chiquillería diciendo: “¡Truco o trato!”. Paletos, pijo...
En realidad, todo el tinglado de calabazas, disfraces y el “truco o trato” se lo llevaron los irlandeses emigrantes a Estados Unidos. Como un negocio comercial más, Halloween ya ha echado raíces en, que yo conozca, Murcia. La tarde del viernes estuve en Archena y las calles estaban pobladas de lugareños disfrazados, escobas en mano, balbuceando gilipolleces. Por la noche cené en el restorán Carnívore y lo único que había era un menú especial Halloween. Un menú ad hoc, vamos. Dios.
Fui de fácil convencer para acudir con Esther Tiamariaortega a la inauguración de Maná Atalayas. Hasta pasadas las cinco de la madrugada. Las referencias a esta fiesta postiza fueron allí mínimas, por suerte. Y, ya en mi espacio, cerré los ojos con el único Halloween que me atrae: la canción del grupo alemán Helloween que desde mi edad del pavo (no asado, ni relleno) tanto habré compartido con mis amigos Antonio Checa y Sergio Sánchez. Sin truco ni trato.
Decoración ex profeso, en el Teatro Circo (foto: Alcázar)

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