05 noviembre 2008

Joder con la pelota

Cada vez que me tropiezo en televisión con un spot de Ikea en el que la letra de la canción dice que esto no se toca, con esto no se juega, me acuerdo de otra letra, la de 'Esos locos bajitos' y aquel niño, deja ya de joder con la pelota. Entonces, paso a acordarme de los chiquillos que, bajo mi ventana, allá abajo, no dejan de joder con la pelota (bueno, en realidad me acuerdo de las madres que los parieron...). Y la sucesión de recuerdos sigue, porque a continuación me viene a la memoria también lo que yo habré jodido a los vecinos con pelotas dispares desde que nací. Y aún hoy lo sigo haciendo, con una canasta y pelota de baloncesto en miniatura.
No hay aviso o cartel que constriña a un zagal con la pelota. Es imposible que una advertencia como la que la comunidad de propietarios ha colocado reprima a un mengajo. Nadie consiguió que yo dejara de joder. Nadie conseguirá que ellos dejen de joder. Solución conveniente, la de siempre: tapones de gomaespuma. Y a joderse...
Los monicacos, ni caso (foto: Alcázar)

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