24 noviembre 2008

La rosa blanca

También ella parece resistir. Como aquel grupo creado en la Alemania nazi que resistía pacíficamente contra el régimen nacionalsocialista. Es el tinte sensible, poético y/o pedante con el que empiezo la semana. Que no se diga que soy un insensible...
Ayer la encontré, única, en uno de los solares que todavía quedan por urbanizar en el camino de Churra. Una rosa blanca, algo sucia, pero imponente. A su rosal silvestre lo han desfigurado y arrinconado los escombros. La civilización lo asolará pronto. Aquí está a salvo.
El burro se transformaba en hombre cuando comía rosas. Al menos, en El asno de oro (foto: Alcázar)

1 comentario:

sushi de anguila dijo...

Sensible y poético a raudales. De pedante nada... Es un paradigma de la voracidad urbanizadora del ser humano, y que la naturaleza siempre planta cara y parece resistirse a los desmanes gracias a su característico factor de regeneración... Un abrazo