12 noviembre 2008

Una menos...

Si es cierto que con los pelillos que cubren su cuerpo las moscas pueden sentir, espero que la de la imagen sintiera con todos a la vez el del aplastamiento contra el metacrilato. Y ahora, venga, que salten los ecologistas y devotos de San Antón...
Odio las moscas y los mosquitos. Me repugnan ambos. Me molestan, me distraen. Y ahora tienen la desfachatez de pervivir en invierno. Y otra cosa: aquéllos, antes no picaban en la cara. A mí no, al menos. Ahora se aprovechan de que llevo los tapones de gomaespuma y no los oigo. Pero sí los siento, sobre todo a la mañana siguiente. Cabrones.
Cada vez que estampo una mosca o un mosquito contra la pared no retiro el cadáver. Lo dejo como “trofeo” disuasivo. Pero algunas y algunos no captan el mensaje....
La mosca de la tele (foto: Alcázar)

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