11 diciembre 2008

"Empacho" tecnológico

Lo admito: experimento un empacho de “aifoun”. Pero empleo el verbo “experimentar”, no “sufrir”, porque es un empalago voluntario, creciente y satisfactorio. Es una nueva parafilia, quizás. Insaciable.
Cada vez que la palabra “empacho” y yo coincidimos recuerdo aquella sublime película titulada La Grande Bouffe (La gran comilona): cuatro amigos deciden juntarse un fin de semana para ejecutar un suicidio gastronómico colectivo; comen, comen y comen platos exquisitos hasta reventar. Pues algo parecido estoy experimentando yo, solo que lo mío no engorda. No sólo no engorda sino que hasta adelgaza (o evita engordar): la última aplicación que le he instalado es un podómetro; salgo a correr, activo esa herramienta y cuando termino mi carrera me indica la distancia que he recorrido, el tiempo que he empleado, las calorías que he podido perder... Y la guinda: me envía a mi buzón de correo electrónico un mensaje con un gráfico del itinerario que he cubierto, los tramos en que he ido más rápido, una comparativa con carreras anteriores... Madre mía.
El futuro está en la mano. Los pies, para correr (foto: Alcázar)

3 comentarios:

Juanjo dijo...

x lo que cuentas estoy pensando en comprarme uno, sigue investigando para que me des unas clases de " AIFOUN ",ja,ja,ja.

saludos

Javier Moñino dijo...

Alcázar, dónde llevas el aifoun cuándo sales a correr para que no se te caiga y para que no lo sudes?

Luis Alcázar dijo...

Tengo varios pantalones que me compré en Nike Center (o algo así; está en La Noria, en el outlet ese, o lo que sea aquello), impermeables y con bolsillos con cremallera. Únicos.