24 diciembre 2008

Otro que cae...

Siempre que cierra un negocio, lo primero que se me viene a la cabeza es: “¿Cuándo empezaron sus propietarios a barajar la idea de cerrar?”. Y lo siguiente: “Desde el momento en que comenzaron a barajar la idea de cerrar hasta que echaron la persiana para siempre, ¿cuánto tiempo pasó?”. Y, a continuación: “¿Qué razones lo habrán llevado a cerrarlo? ¿Por qué no habrá triunfado?”.
Debe de ser porque siempre he tenido la sensación de que si yo hubiera nacido con sangre de emprendedor, se me habría secado al segundo intento. Debe de ser porque admiro a los empresarios. Más aún a los que tienen éxito. Y más todavía a los que tienen escrúpulos, lo cual, dicen, no tiene por qué ser incompatible con lo anterior...
Ragas, en Marqués de los Vélez (foto: Alcázar)

2 comentarios:

maite dijo...

Muy profundo.Me gusta que hayas mirado más hallá del simple cartel de CERRADO.

Conch dijo...

El Ragas es que no era compatible con la crisis. Ahora, por el Virgen del Mar, ni rastro.

Feliz Navidad, Luis.