02 marzo 2009

El reencuentro

Problemas técnicos inesperados (y aún no sé si salvados); tareas laborales que antepongo a casi cualesquiera otras (“¡Eres un adicto al trabajo!”, me gritaba hace poco Rosagro); y faenas distantes de mi oficio, necesarias para sospechar que vivo: razones todas ellas del estancamiento de la actividad de esta bitácora. Suspensión que procuraré que no se reproduzca. Ha durado, ahora que lo miro, más de un mes. Y, curiosamente, todo ese tiempo ha permanecido un saltamontes casi inmóvil en la enrejada del parque por el que corro a diario. Leo en Internet que la “esperanza de vida” de un saltamontes es de nueve a once semanas. Éste lleva más de cuatro ahí. Y está vivo, lo aseguro. A él va dedicado este posteo de reencuentro.
Jamás he tocado un saltamontes (foto: Alcázar)

4 comentarios:

Conch dijo...

Buenos días, Alcázar. Has madrugado hoy?

Marinto dijo...

Uno empezaba ya a preocuparse, mi querido amigo. Feliz regreso.

Luis Alcázar dijo...

Ja, ja, ja. Lo prometido es deuda, Conch. Aunque no sé qué diantres le pasa a esto, que cuando se carga la página aparece abajo "listo pero con errores en la página".
Marinto, que no cunda el pánico. Abrazos

Javier Moñino dijo...

Ya era hora...