15 septiembre 2009

Comer solo

Cuando en mi presencia alguien dice que comer solo es muy triste, como poco mi frente se arruga. Si nuestros padres nos enseñan a comer solos, ¿por qué es triste hacerlo cuando ya hemos aprendido? La autora de Mujercitas, Louise May Alcott, opinaba que el signo más cierto de la vejez es el sentimiento de la soledad. Si la soledad es, pues, un sentimiento, no por desear comer (o cenar) solo, en casa o fuera, uno es viejo o triste. Si no se siente solo, que se siente donde quiera y sin compañía.
No sé qué informe avanza que en 2012 habrá 4,1 millones de hogares en España habitados por una sola persona. Probablemente yo sea una de ellas (salvo que 'La de la guadaña' me haya reclutado antes o que en algún episodio de 'ofuscación' aparezca yo compartiendo piso). Me seguirá gustando entonces comer o cenar con gente a la misma mesa. Pero cada vez que me apetezca me colocaré frente al plato y los cubiertos, solo, silencioso, meditabundo, abstraído. No sentiré soledad. Y si alguien me mira y sospecho que está pensando que comer solo es muy triste, como poco mi frente se arrugará...
Hace poco cené poco, solo, en un restaurante mexicano (foto: Alcázar)

6 comentarios:

Quique Baeza dijo...

Cuando como solo siempre hay una radio cerca, sintonizo mis programas favoritos y listo.

Wunderk dijo...

Ayer me tropecé con una frase del feisbuk que me recordó a esta entrada de tu blog. Debe ser por lo de pensar que por comer solo uno necesariamente tenga que sentirse triste.

Es de Locke y dice:
"Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias."

Está bien comer solo... pero solamente de vez en cuando.

Un saludico.

Luis Alcázar dijo...

Ah, caramba, ¿tú eres ese friqui que come con los auriculares puestos o con una mano en la cuchara y la otra en el transistor? Je, je.
Todo (o casi) está (o estuvo) en la mente, sí. La esencia de la cita de Locke es la misma que encontramos en otras tantas, muchas de ellas anónimas, de gente anónima, cada día en su vida más o menos desdichada. Tengo pendiente un posteo sobre mi concepto favorito: la fe.

Javier Moñino dijo...

Yo también soy de los que escucha la radio comiendo... pero claro, eso cuando como en casa. Cuando como fuera, me procuro un periódico... lo de meditar comiendo, Luis, todavía no lo tengo muy desarrollado.

Saludos.

Antonio Rentero dijo...

Insuperable la cita de Locke, querida Wunderk... no sabía que fueses una fan de "Perdidos" ;-)

Luís, yo tb soy de los que se deleitan en la soledad de la comida, sobre todo pq me permite enfrascarme en uno de mis pasatiempos favoritos: la lectura.

Creo que siempre que he comido (desayunado, cenado...) solo he aprovechado para avanzar en mis múltiples lecturas simultáneas, y en los últimos tiempos hacerlo en público (en algún restaurante, me refiero) ha cobrado mayor comodidad gracias al libro electrónico.

En cualquier caso no hay que despreciar uno de los grandes placeres de la comida en solitario: la contemplación del entorno, ese espectáculo gratuito que la vida pone a nuestro alcance en forma de resto de comensales... chè spettacolo!!!

Firenze dijo...

Pues a mí me encanta comer sola, la verdad. Jamás lo he visto un problema.