30 octubre 2009

Ring, ring, caja

La red de carreteras de peaje de España suma 3.400 kilómetros, aproximadamente. Hasta hace cuatro o cinco años yo no había aflojado ni una moneda en un puesto. Cuando lo hice por primera vez, en la AP-7, costa alicantina, sentí en el estómago el encogimiento que se manifiesta cuando alguien creo que me desvalija. Debió de ser porque en la provincia de Murcia jamás hemos tenido que pagar por circular por carretera. Sólo hoy hay que hacerlo en la autopista Cartagena-Vera, si bien la alternativa de gran capacidad libre de peaje que constituyen las autovías A-30 y la A-7 permite evitar el pago. En verdad no me irrita que las tarifas sean gravosas: me indigna que haya tarifas. En términos generales me encoleriza que se nos muela a impuestos, tasas, cánones... Pero tener que pagar por recorrer unos kilómetros sobre el asfalto me cabrea en grado sumo. Y me sorprende que en comunidades como la gallega, madrileña o valenciana, en las que he padecido los puestos de peaje, los ciudadanos no se rebelen. Me sorprende.
Peaje de Cabo Roig, llamado por algunos Cap Roig (foto: Alcázar)

2 comentarios:

sanatox dijo...

Claro, es como tener que pagar una televisión pública necia y absurda. A mi me indigna la 7RM pero ¿puedo dejar de pagar?. Si lo sabes dime cómo.

Luis Alcázar dijo...

Ah, pero, sanatox, ¿es que hay peaje por cada vez que se sintonice 7RM? No te ulceres: no te detengas en ella, zapea y/o hazte insumiso fiscal, qué quieres que te diga.