04 diciembre 2009

Raterías de infancia

Con nueve y diez años yo estaba un poco asilvestrado. A ello contribuía que no hubiera nadie a mi cargo desde que salía del colegio para comer hasta que volvía a entrar por la tarde. También cooperaba el alumnado: entre mis compañeros recuerdo a algunos gitanos y pintillas que vivían en San Basilio, en aquellos módulos con aroma a Bronx conflictivo. Entablé algo parecido a amistad con varios de ellos. Me curtí incluso más de la cuenta en esa época. Pero disfruté. Muchísimo. Y la echo de menos.
Un día, un gitanillo que entonces ya había repetido curso me ofreció ir a mangar imanes de motores de coches destinados al desguace. Después, su madre nos haría unos bocatas de chorizo. Acepté. Casi siempre aceptaba. Sentía que vivía una realidad paralela a la de mi hogar. Y esos inocentes delincuentes, no lo puedo negar, me caían de puta madre. Aunque muchos ya fumaban y algunos - ocasionalmente- esnifaban pegamento en bolsas de plástico, eran chiquillos todavía no impurificados por la droga. Ninguno se chutaba. Sí sus hermanos mayores.
Serían las dos y algo de la tarde. Era una jornada soleada. Caminábamos ya a pocos metros de su casa, de planta baja. Junto a un banco sin respaldo había una moto oxidada, sin ruedas. De repente, mi colega dice: “¡Corre, corre!”. Entramos en su casa, cierra la puerta y me pide que mire por la ventana. “¡Acho, vas a ver!”. Un camión del butano se ha detenido en la plaza. El repartidor desciende del vehículo, agarra una bombona y se dirige a un portal. Y no ha desaparecido del todo su figura cuando de la nada surgen seis o siete zagalones que se echan al lomo sendas bombonas. Y yo, perplejo. Juraría que a alguno le dio tiempo a repetir... Pero si algo me causa más desconcierto es la reacción del currante: sale a la calle, se percata del saqueo, se saca el paquete de tabaco del mono, se enciende un pitillo, se sube al camión, arranca y se larga. Como si nada...
Aún quedan vehículos como aquél (foto: Alcázar)

1 comentario:

Antonio Rentero dijo...

Totalmente de postguerra...