23 enero 2010

Due cappuccini e due cornetti, per favore

Calculo que me tomo tres o cuatro cafés al año. No más. Ni siquiera me atrae por el hecho de que aumente la memoria a corto plazo y el cociente intelectual de quien lo ingiera. Prefiero estimular el sistema nervioso central de otra manera. En este caso antepongo los efectos perjudiciales a los beneficiosos para mi organismo. El café me causa insomnio, me acelera el ritmo cardíaco, no tiene el visto bueno de mi urólogo y amarillea los dientes. Pero tres o cuatro al año sí que me tomo. Y esto me permite disfrutarlos en su máxima expresión, como ahora se dice. En 2010 todavía no he paladeado ninguno. Pero de los que paladeé en 2009 nunca olvidaré el capuchino que me llevé a la boca en Bolonia una mañana dominical de verano. Mi doctora Piti y yo acudimos a una de las cafeterías más antiguas de la ciudad. Se encuentra en los soportales de una refinada galería llamada el Pavaglione. La cafetería es conocida por el café y la repostería (cornettos, bollos, pastelitos, semifreddi...). Nos sentamos en la terraza, en la Piazza Galvani; observamos a los boloñeses leer La Repubblica; les escuchamos discutir con esa dramatización y cuento suyos; concluimos que Bolonia es la ciudad del Mundo con más jóvenes completamente calvos; concluimos asimismo que los perros no son sólo un incordio en Murcia. Y en ese entretanto degustábamos un capuchino y un cruasán relleno de chocolate... ¡Madonna Santa!
Si la de la Guadaña no me reclama antes, este verano ya tengo diseñado el comienzo de mis días libres: Madrid-Palma de Mallorca-¿? (los signos de interrogación significan que aún están huecos al menos 23 días). Dada la facilidad que Ryanair ofrece para volar a Bolonia desde Alicante, ya barajo la posibilidad de enlazar el regreso de Palma con un viaje fugaz a Bolonia, al
Caffè Zanarini, para catar uno de los tres o cuatro cafés que volveré a tomarme este año.
Mirar. Revivir el deleite (foto: Alcázar)

4 comentarios:

Conch dijo...

Mmmmm... Bolonia! ¿Se admiten acompañantes nuevas?
Y Galicia (II) que no falte.

Pd. Mientras escribo esto me estoy tomando un Nespresso ristretto con leche que se me saltan las lágrimas de lo bueno que está!

Quique Baeza dijo...

A mi el café me pone el muñeco grande y me causa todo lo que describes que te ocurre al tomarlo. Reservaré un café para Bolonia.

RuZz dijo...

Yo tampoco puedo tomar mucho café.
Sería malo para el mundo. Os volvería un poco locos sin pausas ni para coger aire.
Cuando bebo café me da por hablar (más aún,) y por hacer playback de TODAS las canciones que oiga.

Traedme un azucarillo de Bolonia, que mi padre los colecciona :)

PD: Gambiteros, que sois unos gambiteros.

Luis Alcázar dijo...

Admito compañeros de viaje como vosotros. Para Madrid, Palma, Bolonia o cualquier ciudad de Lituania...