07 abril 2010

Agentes "invisibles" en la jornada del Bando


Es el Bando en el que más bebés y chiquillos vestidos a lo huertano he visto. Pareciera que a las jóvenes parejas les ha desaparecido a la vez el temor al gentío. Se han uniformado con sus hijos, los han sacado a la calle y les han enseñado que el murciano no es un ciudadano amargado que reniega el tipismo. Les han mostrado que hay un día al año en el que las aglomeraciones (al menos hasta la hora de comer) no entrañan peligro. Porque han decidido que es satisfactorio para ellos y enriquecedor para los niños pasar la mañana en la plaza, en la avenida, en el parque. Saludando sin descanso a tantas personas con las que por alguna razón Alguien ha decidido que coincidan en el espacio y en el tiempo. Alfonso X el Sabio; el jardín de los Perros (La Fama); las plazas Mayor y del Romea… han sido lugares para el paseo y encuentro de tres generaciones o incluso cuatro de familias murcianas. Y es el Bando en el que menos agentes de la Policía Local he visto. Ni uno. Doy mi palabra de que en quince horas no me he cruzado con ningún uniformado (quizás este año iban de paisano…). Su inacción impide que esta fiesta sea completamente perfecta. El aflojamiento en el ejercicio de sus funciones perjudica la intachable imagen que la celebración podría alcanzar. Pulcra imagen que hay que dar a los que residen aquí y a los que vienen a conocer el Bando. Otra edición más, nunca ha habido un agente cuando el nenico de la moto de tubarro estruendoso se ha saltado un semáforo en rojo. O cuando desde camionetas se ha emitido música a más decibelios de los autorizados (en esto de los altavoces rompetímpanos con la aquiescencia de las autoridades locales se lleva la palma el carnaval de Cabezo de Torres). O cuando los jóvenes zanguangos han regado de meados las aceras y jardines (en este punto he de señalar dos cosas. 1ª. El Ayuntamiento debería poblar de urinarios portátiles la ciudad; ya lo sugerí en el anterior Bando. 2ª. Los aseos de muchos bares, cafeterías y restaurantes se “averían” misteriosamente esa mañana, de manera que la vía pública es el único lugar de descarga para muchos meones). La relajación en la observancia de las obligaciones de la Policía Local supone, además, una actitud insolidaria para con otros trabajadores municipales: los del servicio de limpieza y recogida de residuos. Doscientos han recogido a contrarreloj siete toneladas más de basura que en 2009 y han procurado desinfectar el suelo. Estos doscientos no han decaído en el ejercicio de sus funciones. Estos doscientos sí que no han sido invisibles.
Otra madrugada más, vertedero urbano en el jardín del Salitre (fotos: Alcázar)

No hay comentarios: