26 abril 2010

Yo conocí a Ronald McDonald

Hay tres personajes publicitarios que desde que tengo memoria me han cautivado: Rodolfo Langostino, el Capitán Iglo y Ronald McDonald.

Rodolfo Langostino decía que era un tipo tan fresco que las conquistaba a todas, un tipo tan fresco como que estaba buenísimo. Y al final del spot demandaba: “Pibe, llevame a casa”. Supongo que por ir tan sobrado me cayó bien.

El “flechazo” con el Capitán Iglo se lo debo a la RTL, la cadena que gracias a la parabólica de mi edificio me permitió descubrir sugestivos escotes que más de veinte años después comprobé en Múnich que realmente existen. En la época de la RTL desconocía yo que otros “capitanes” litigaban con el que para mí era el genuino. Aún hoy desconozco qué me atrajo de este barbudo; acaso que se parecía a Papá Noel, acaso que en esa época leía yo cómics de barcos, acaso que lo relacionaba con las tetas de la RTL…

Y a Ronald –lo tuteo porque me siento autorizado a hacerlo- lo conservo alojado en mi sesera desde que tengo uso de razón. Es el único de los tres al que he saludado en persona. Tenía yo veintipocos años. Un sábado por la mañana, en el McDonald de Atalayas observé que había un revuelo sospechoso. Iba en coche con una chica. Nos aproximamos y comprobamos que el mismísimo Ronald McDonald había venido para saludar a los niños y promocionar su fundación. Me puse a la cola y como en esa época todavía no se decía lo de que alguien era un friqui, mi acompañante me dijo: “Estás colgao”. El menda hablaba en inglés, estrategia cojonuda para eliminar de su vista a los mengajos que le daban la brasa. Más tarde me contó un uniformado que un solo actor representaba a Ronny en todo el Mundo.

-No me tome el pelo, oiga, que una cosa es haberme visto en la cola con los críos y otra es que yo sea gilipollas.

A Ronald le hablé en español. Le dije que para mí era un honor conocerle. Me chocó la mano, me pareció entenderle decir algo así como que yo era el Big Mac de la fila, hizo una cucamona y sanseacabó. Si mi teléfono hubiera tenido cámara de fotos habría inmortalizado el encuentro. En mi vida he estado cerca de decenas de personas mundialmente conocidas y no les he pedido posar con ellas. Pero estar junto a un personaje como Ronny es otra cosa…

La clientela de Murcia echa monedas para la Fundación (foto: Alcázar)

No hay comentarios: