27 junio 2010

Rocanrol toda la noche para la "Kiss Army"



Las dos horas y media previas al concierto de Kiss las pasé cañeando y conversando en una terraza de la avenida peatonal Felipe II, próxima a la calle Goya. Me sentí como en la gloria. Nada me molestaba. Nada me preocupaba. Niños jugando con globos y pistolas de agua; matrimonios de ancianos cogidos de la mano; guaperas trajeados yendo a algún sitio. Lo habitual, supongo. Pero la fauna mayoritaria esa tarde en la plaza de Salvador Dalí era transitoria. Entre ella, los murcianos que nos habíamos desplazado desde nuestra Región. 
La "Kiss Army" española se había reunido en los alrededores del palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Kiss Army es desde 1975 el nombre del club oficial de fans de la banda. Pero la Kiss Army integra a todos los seguidores del grupo, pertenezcan o no a ese club.
Por la noche, la Kiss Army la formaron 17.000 personas. Y durante dos horas y media, éstas pudieron disfrutar de lo que a mi entender es un espectáculo de rock ‘n’ circus del más alto nivel mundial. Casi cuatro décadas después de que la banda estadounidense comenzara a componer sus primeros temas, los componentes llevan la misma pinta que entonces. De aquella formación quedan dos: Paul Stanley (58) y Gene Simmons (61). Y desde que aparecen en el escenario descendiendo al piso en una plataforma hasta que cierran el concierto con explosiones, fuegos artificiales, una lluvia nutridísima de confeti y el destrozo de instrumentos, no han parado de interpretar canciones y de ocurrir cosas. Cosas como que una guitarra vuele hasta el cielo del palacio; que después se eleve hasta allí el bajista-vocalista mientras escupe sangre y muestra su larga lengua; que de una guitarra salga disparado un cohete que destruye un foco; que el vocalista-guitarrista se agarre a una tirolina y sobrevuele las cabezas de los asistentes para posarse en una tribuna y cantar I was made for lovin' you; que el suelo que pisa el cuarteto empuje hacia arriba y cuatro plataformas de acero humeantes encumbren a los artistas… Es un nunca acabar. Entretenimiento colosal. Fiesta. Evasión. Aunque no te guste la música, el rocanrol, el hard rock que como poco te hace mover el pie al compás que marcan las primeras notas de cada hit. Al menos eso creo… Y la última media hora la recuerdo deslumbrante, con “clásicos” como Lick It Up; Shout It Out Loud; 
I Was Made For Lovin' You; God Gave Rock 'n' Roll To You II; y el colofón: Rock And Roll All Nite.
Hasta el próximo.

5 comentarios:

sushi de anguila dijo...

BRAVO!!!! Magnífica crónica que refleja perfectamente cómo es el concierto de estos abueletes indestructibles... el del 97, en ese mismo escenario, fue idéntico...
A tenor de las fotos, sólo puedo decirle que YO LOS VI MÁS CERCA, jajaja... Abrazacos repintados....

Luis Alcázar dijo...

Je, je. Ya me van quedando menos por ver antes de que se mueran ellos y me muera yo... Aunque espectáculos como éste lo volvería a ver gustosísimo.

sushi de anguila dijo...

Me apunto...!!! Esa es la palabra que, por encima de las demás, define a los KISSES: ESPECTÁCULO....

Rebeca dijo...

Conciertazo!!!

Lola dijo...

Abrazo a toda la Kiss Army y gran admiración a pedazo dinosaurios.
Qué gracia veros por mis calles de toda la vida. Vente p madrid.