17 diciembre 2014

Mi posición sobre Ortega Cano

Borracho y a 125 kilómetros por hora en una carretera limitada a 90. El 28 de mayo de 2011, José Ortega Cano, con su mercedes R-320, le privó de la vida a Carlos Parra. El fallecido tenía 48 años. Era de noche. Carlos conducía un seat Altea. Se dirigía a Sevilla para incorporarse a su puesto de trabajo en un hotel. Había estado en el paro un año. Al fin había conseguido un nuevo empleo. Vivía en Castilblanco de los Arroyos con su mujer y sus dos hijos.

Ortega circulaba en dirección a su finca, Yerbabuena. Iba bebido, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla notificada a las partes el 13 de diciembre de 2013. Esta sentencia confirmó la condena de dos años, seis meses y un día de cárcel que le había impuesto el Juzgado de lo Penal número 6 de Sevilla por un delito de homicidio imprudente y conducción temeraria, y añadió la comisión de un delito contra la seguridad vial por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas. El 23 de marzo de 2014, el condenado ingresó en la prisión de Zuera (Zaragoza).

Ni desde la primera condena (24 de abril de 2013) ni desde la firme (13 de diciembre de 2013), en mi ciudad, Murcia, ningún gobernante (PP, mayoría absoluta), ningún concejal de la oposición (PSOE, IU, UPyD) había planteado la idoneidad de retirar el nombre de la plaza ‘Torero Ortega Cano’ y la escultura que la preside. Se trata de una plaza peatonal, pública, no de la plaza de toros.

Lo que opino desde antes de que este tipo fuera condenado es que para el reconocimiento público debe tenerse en cuenta el comportamiento como ciudadano. En el reconocimiento que todos los vecinos de una ciudad (el Ayuntamiento es todos) le hacen a un vecino en un espacio público no puede olvidarse lo, en mi opinión, más importante: cómo se ha comportado como vecino. En el caso de Ortega Cano, la irresponsabilidad no solo debe comportar el reproche penal, sino el social, por respeto a los ciudadanos responsables. Lo que en el ámbito privado se le quiera reconocer, a mí me importa menos que un comino. Pero una plaza es un ámbito público, de todos. Si un ciudadano común observa que las Administraciones no retiran las distinciones a los delincuentes, ¿qué mierda de sociedad es esta? 

Acertadamente, la Junta de Andalucía ha revocado la concesión de la medalla de Andalucía a Isabel Pantoja. Y el Ayuntamiento de Palma de Mallorca retiró el nombre de la rambla de 'Los Duques de Palma'. Ortega Cano no se merece aplauso alguno de las instituciones públicas; las privadas, por mí, como si se la chupan.

Mañana (18 de diciembre), el portavoz de UPyD en el Ayuntamiento, Rubén Serna, tenía previsto defender en el pleno ordinario una moción para que se revise el callejero municipal. Promueve “proceder a la retirada y sustitución por otra denominación de todos aquellos nombres y elementos conmemorativos en espacios y edificios públicos en los que figuren los nombres y apellidos de personas condenadas por delitos penales con sentencia firme”. Y el caso de la plaza y la escultura en reconocimiento a Ortega Cano encaja en la moción.

Finalmente, la defensa de la moción la hará en el pleno de enero, ya que los grupos opositores (PSOE, IU y UPyD) han decidido retirar todas las mociones que habían registrado para el de mañana. Esto es así porque el alcalde, Miguel Ángel Cámara, ha convocado un pleno extraordinario sobre el AVE a las 9 h. Ese pleno lo había solicitado la oposición en bloque. Dado que el ordinario comenzaba a las 10, a fin de evitar que ambos se solapen, los grupos han decidido retirar sus mociones y presentarlas al pleno de enero, que se celebrará el último jueves del mes, el día 29.

¿Qué argumentará entonces el equipo de gobierno del Ayuntamiento? Yo me inclino a pensar que no votará a favor de la moción de UPyD y que planteará una especie de "sostenella y no enmendalla". Olfateo que seguiremos teniendo que dignificar a un homicida (imprudente) borracho hasta, al menos, las próximas elecciones municipales.

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